sábado, 18 de octubre de 2008

Más datos históricos

Bien... ya sabemos de dónde somos... pero seguía teniendo dudas.
¿Nuestro Monfort tendría que ver algo con la rama francesa?
La carta puebla (con la que el rey eleva a rango de población el asentamiento) es de 1157, lo que quiere decir que antes de esa fecha ya estaba el asentamiento hecho.
Mi investigación la estaba llevando a cabo por dos lineas, una, hacia adelante, con los descendientes de Amaury Monfort y otra hacia atrás con la rama española (luego me di cuenta de que me equivoqué estudiando la descendencia de Amaury, las investigaciones siempre se han de hacer hacia atrás, nunca hacia adelante, por que se te abren muchos campos que no puedes controlar).
En fechas tambien me coincidía que algunos Monfort, con datos históricos, fueron a la primera cruzada, la cruzada de los príncipes, allá por el año 1099... Por cronología me volvía a cuadrar... alguno de ellos pudo acabar aquí en España... y empecé a reunir datos sobre una pista equivocada que, afortunadamente, derivó en un estudio que me llevó a una gran sorpresa que todavía no voy a desvelar, y, que, a mi entender, por los datos que he podido recoger, es el origen del pueblo de Monfort en Teruel.

Si os parece, os cuento una de cruzados, caballeros, Templarios y demás, que aunque al final no son el origen (no lo niego, me hubiese gustado poder decir que somos herederos de los templarios) pero si tienen mucho que ver en esta historia, y, además, contar esto es mucho más ameno que no contar números y más números que era lo que venía dando hasta el momento (por otra parte necesarios para demostrar las cosas).

Extraido de la wiki, con anotaciones y puntualizaciones sobre el tema que nos atañe:

la cruzada de los príncipes estaba compuesta por personajes de poca importancia de la nobleza europea y se dividieron en cuatro grupos principales según su origen que utilizaron distintas rutas para llegar a Constantinopla. En total, el ejército cruzado estaba compuesto por entre 30.000 y 35.000 cruzados, incluyendo a unos 5.000 caballeros.[14] Raimundo de Tolosa era el líder del contingente más numeroso, compuesto por unos 8.500 hombres de infantería y 1.200 de caballería.[15

Ahora mismo no me acuerdo en que grupo partió Raul de Monfort (The Staller) de la rama Bretona, que fallecería en las cruzadas.

Por la parte normada de los Monfort, no sería raro que tambien fueran a las cruzadas, ya que gran parte de los que fueron eran normandos, especialmente Hugo I de Monfort.

Pasamos directamente a la gran barbaridad de las cruzadas:

Asedio y conquista de Jerusalén

Desde Antioquía los cruzados marcharon hacia Jerusalén. La ciudad en aquel momento se encontraba disputada entre los fatimíes de Egipto y los turcos de Siria. Por el camino, conquistaron diversas plazas árabes (entre ellas el futuro castillo Krak des Chevaliers, que fue abandonado), y firmaron acuerdos con otras, deseosas de mantener su independencia y de facilitar que los cruzados atacaran a los turcos. A medida que se dirigían al sur por la costa del mar Mediterráneo los cruzados no se encontraron demasiada resistencia, puesto que los líderes locales preferían llegar a acuerdos de paz con ellos y darles suministros sin llegar al conflicto armado.

Jerusalén, mientras tanto, había cambiado de manos varias veces, en los últimos tiempos y desde 1098 se encontraba en manos de los fatimíes de Egipto. Los cruzados llegaron ante las murallas de la ciudad en junio de 1099 y, al igual que hicieron con Antioquía, desplegaron sus tropas para someterla a un largo asedio, durante el cual los cruzados sufrieron también un gran número de bajas por culpa de la falta de comida y agua en los alrededores de Jerusalén. Cuando el ejército cruzado llegó a Jerusalén, del ejército inicial sólo quedaban 12.000 hombres, incluyendo a 1.500 soldados de caballería.[15] Enfrentados a lo que parecía una tarea imposible, los cruzados llevaron a cabo diversos ataques contra las murallas de la ciudad, pero todos fueron repelidos. Los relatos de la época indican que la moral del ejército se vio mejorada cuando un sacerdote llamado Pedro Desiderio aseguró haber tenido una visión divina en la cual se le daba instrucciones de marchar descalzos en procesión alrededor de las murallas de la ciudad, tras lo cual la ciudad caería en nueve días, siguiendo el ejemplo bíblico de la caída de Jericó. El 8 de julio los cruzados realizaron esa procesión.

Finalmente la ciudad caería en manos cristianas el 15 de julio de 1099, gracias a una ayuda inesperada. Las tropas genovesas dirigidas por Guillermo Embriaco, se habían dirigido a Tierra Santa en una expedición privada. Se dirigían en primer lugar a Ascalón, pero un ejército fatimí de Egipto les obligó a marchar tierra adentro hacia Jerusalén, ciudad que se encontraba en ese momento sitiada por los cruzados. Los genoveses habían desmantelado previamente las naves en las cuales habían navegado hasta Tierra Santa, y utilizaron esa madera para construir torres de asedio. Estas torres fueron enviadas hacia las murallas de la ciudad la noche del 14 de julio entre la sorpresa y la preocupación de la guarnición defensora. A la mañana del día 15, la torre de Godofredo llegó a su sección de las murallas cercana a la esquina noreste de la ciudad y, según el Gesta, dos caballeros procedentes de Tournai llamados Letaldo y Engelberto fueron los primeros en acceder a la ciudad, seguidos por Godofredo, su hermano Eustaquio, Tancredo y sus hombres. La torre de Raimundo quedó frenada por una zanja pero, dado que los cruzados ya habían entrado por la otra vía, los guardias se rindieron a Raimundo.

A lo largo de esa misma tarde, la noche y la mañana del día siguiente, los cruzados desencadenaron una terrible matanza de hombres, mujeres y niños, musulmanes, judíos o incluso los escasos cristianos del este que habían permanecido en la ciudad.[26] Aunque muchos musulmanes buscaron cobijo en la mezquita de Al-Aqsa y los judíos en sus sinagogas cercanas al Muro de las Lamentaciones, pocos cruzados se apiadaron de las vidas de los habitantes. Según la obra anónima Gesta Francorum "...la carnicería fue tan grande que nuestros hombres andaban con la sangre a la altura de sus tobillos..."[27] Otros relatos que hablan de la sangre llegando a la altura de las riendas de los caballos son reminiscencias de pasajes del Apocalipsis (14:20).

Dos mil judíos fueron encerrados en la sinagoga principal, a la que se prendió fuego. Uno de los hombres que participó en aquella masacre, Raimundo de Aguilers, canónigo de Puy, dejó una descripción para la posteridad que habla por sí sola:

«Maravillosos espectáculos alegraban nuestra vista. Algunos de nosotros, los más piadosos, cortaron las cabezas de los musulmanes; otros los hicieron blancos de sus flechas; otros fueron más lejos y los arrastraron a las hogueras. En las calles y plazas de Jerusalén no se veían más que montones de cabezas, manos y pies. Se derramó tanta sangre en la mezquita edificada sobre el templo de Salomón, que los cadáveres flotaban en ella y en muchos lugares la sangre nos llegaba hasta la rodilla. Cuando no hubo más musulmanes que matar, los jefes del ejército se dirigieron en procesión a la Iglesia del Santo Sepulcro para la ceremonia de acción de gracias»[28]

Tancredo, por su parte, reclamó el control del Templo de Jerusalén, y ofreció protección a algunos de los musulmanes que se habían refugiado ahí. Sin embargo, fue incapaz de evitar su muerte a manos de sus compañeros cruzados.

En verdad, si hubieseis estado ahí habrías visto nuestros pies coloreados hasta los tobillos con la sangre de la masacre. Pero, ¿qué más os puedo contar? Ninguno fue dejado con vida; no hubo piedad ni de mujeres ni de niños.

Algunos jefes cruzados, como por ejemplo Gastón de Bearn, (quedaros con este hombre), trataron de proteger a los civiles agrupados en el Templo dándoles sus estandartes pero fue en vano porque al día siguiente un grupo de caballeros exaltados los masacró también. Solo se salvó una parte de la guarnición, protegida por juramento de Raimundo de Tolosa.

Por otra parte, la Gesta Francorum establece que algunas personas lograron escapar a la toma de Jerusalén vivas. Su autor escribió, "Cuando los paganos habían sido vencidos, nuestros hombres capturaron a muchos, tanto mujeres como hombres, y o bien les daban muerte o les mantenían cautivos."[30] Más tarde se dice,"[Nuestro líderes] también ordenaron que todos los sarracenos muertos fuesen enviados fuera de la ciudad debido al hedor, puesto que toda la ciudad estaba llena de cuerpos; y por ello los sarracenos vivos arrastraron a los muertos hasta las salidas de las murallas y los colocaron en piras, como si fuesen casas. Nunca nadie pudo ver u oír de una masacre como esa de paganos, puesto que las piras funerarias se alzaban como pirámides, y nadie sabe su número salvo el mismo Dios."

La verdad es que pone los pelos de punta... aunque no daba muchas pistas... me tocó ir mirando los protagonistas uno por uno, y aunque no estaba en el camino correcto, si que me ayudó bastante... mañana seguimos con la historia.

Os dejo con un enlace curioso, que seguramente no lo conoceríais... La tierra de Monfort, en Francia:

http://www.paysdemontfort.com/

No hay comentarios: